Niños e hiperactividad

Diseñado por Freepik

Tal y como comentan en esta noticia, en la actualidad hay un sobrediagnóstico de Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad. Ya el mismo título de la noticia da lugar a error. Decir «es hiperactivo» no es lo mismo que decir «está hiperactivo». La primera frase da lugar a pensar en qué tratamiento necesita, porque no hay nada más que hacer. La segunda frase abre la puerta a pensar qué está pasando, y buscar las soluciones más adecuadas.

Hiperactividad e infancia

La infancia se caracteriza por algunos de los síntomas achacados al TDAH. Lo esperable es que los niños y niñas que no tienen ningún tipo de dificultad, especialmente los más pequeños, tengan estas características:

  • Mantener la atención por periodos cortos de tiempo.
  • No poder estar quietos.
  • Ser impulsivos.

Y a pesar de que todos sabemos que eso es lo normal siendo niño… ¿por qué se diagnostica como patológico lo que muchas veces es esperable?

Influencias sociales

Es importante tener en cuenta que estamos esperando de los niños y niñas cuestiones que ni siquiera los adultos podemos hacer hoy en día. ¿Cuántos de nosotros escuchamos música, revisamos el whatsapp, intentamos leer algo, y miramos nuestro correo electrónico «a la vez»? Estamos pidiendo a los niños que hagan presten atención a una única cosa. Y cuando no lo logran… se les etiqueta de hiperactivos. No obstante en realidad todos estamos viviendo en un mundo de sobreactividad.

Causas de la hiperactividad

Sí que es cierto que la hiperactividad «normal» tiene unos límites. En estos casos habría que plantearse las causas posibles. Qué un niño o niña «esté» hiperactivo puede tener múltiples causas. Algunas de las más comunes podrían ser:

  • Por dificultades sensoriales (infección de oídos, problemas visuales…).
  • Tristeza
  • Dificultades con la normativa.
  • Intentar que sus padres no estén tristes o preocupados por otra cosa.

Tratamiento

Desde esta manera de entender la hiperactividad, no hay un único tratamiento, sino que habría que intentar entender qué causas están provocando la hiperactividad, para abordarlo de la mejor manera posible.

Para cualquier cuestión relacionada con la hiperactividad, o la infancia, pueden ponerse en contacto con María Bilbao, psicólogo en Bilbao.

Fuente: elpais.com

 

Divorcio y niños

Diseñado por Freepik

En las situaciones de divorcio o separación  niños y niñas quedan en medio de una decisión adulta.

Tal y como comentan en esta noticia, no hay una buena edad de los hijos para que sus padres se divorcien. A veces padres y madres alargan la decisión. No obstante los hijos siempre son conscientes de que algo no va bien. Especialmente si a veces son testigos de discusiones o de tensión. Así que postponerlo tal vez no sea la mejor opción.

Separación… ¿total?

El dilema de los padres y madres que se separan es que cuando lo hacen quieren que la separación sea total. Todos sabemos por experiencia que la mejor manera de lograr olvidarnos de alguien y dejar de sufrir es no saber nada de esa persona. Pero cuando uno  es padre o madre esto no es posible. La pareja se ha roto. Sin embargo hay algo que les va a unir para siempre: sus hijos o hijas. Se puede uno deshacer de la casa, el coche, las cuentas del banco, la hipoteca… pero no de los hijos en común.

Cuestiones a tener en cuenta

Algo que hay que tener en cuenta en cualquier separación es no perder de vista a los niños. Debe prevalecer la capacidad del padre o madre de velar por el bienestar de sus hijos. En ocasiones esto resulta complicado. A veces hay diferencias de criterios en la crianza. Otras veces ha habido cuestiones dolorosas que hacen que uno de los dos progenitores esté más enfadado que el otro. No obstante, es importante no perder de vista al hijo o hija. Poner por delante de todo qué es mejor para ellos hará que la separación sea menos dolorosa. En ocasiones los niños son utilizados como una manera de «no separarse». Esto es, mantener la relación aunque sea a base del conflicto por los hijos.

Puede ser necesario buscar ayuda ante una separación. Hay muchos duelos que realizar, que pueden ser complicados. Y si bien uno puede querer lo mejor para sus hijos, a veces se ve envuelto en un maremágnum de emociones difíciles de gestionar.

Fuente: abc.es

Para cualquier cuestión relacionada con este tema u otros no duden en ponerse en contacto con María Bilbao, psicólogo en Bilbao.

 

Tristeza en niños

Diseñado por Freepik

Decir que los niños también pueden sufrir depresión (tristeza intensa) asusta a veces a los padres y madres. Sin embargo, al igual que los adultos, niños y niñas también pueden mostrar síntomas depresivos.

Cómo se manifiesta la tristeza en los niños

Algo a tener en cuenta cuando hablamos de la infancia es que la sintomatología no siempre es la misma que cuando miramos a un adulto. Los niños y niñas que están sufriendo una tristeza profunda (quizá depresión) no se comportan igual que haríamos los adultos. Es posible que directamente puedan expresarla verbalmente, y nos digan «estoy triste». Es posible que tengan falta de ganas de hacer cosas. Estos serían quizá los síntomas más claros, que fácilmente reconoceríamos como relacionados con la tristeza. No obstante, a veces aparecen de otra manera. En ocasiones los niños y niñas que están tristes manifiestan enfados constantes. Rabietas, desobediencia… pueden ser maneras de mostrar su malestar. Quejas acerca de cuestiones físicas (dolores, etc) también.

E incluso algo que puede descolocar a veces a los padres y madres es que hay niños que están tristes, y sin embargo, parecen especialmente alegres. Esta también es una defensa que todos los seres humanos a veces empleamos para no conectar con aquello que nos duele. Mostrar todo lo contrario, y manejarnos desde ahí. A niños y niñas más pequeños normalmente, además, hay una mayor dificultad de poner en palabras lo que les pasa.

Qué hacer

Cuando detectamos alguno de estos síntomas en nuestros hijos e hijas lo primero a hacer sería consulta con un profesional. Esta persona nos ayudará a entender qué hay detrás del comportamiento del niño. Un mismo síntoma, por ejemplo, desobediencia, puede tener que ver con la depresión o con otras cuestiones. El profesional será el encargado, haciendo una evaluación exhaustiva de la historia del menor, su situación actual, y su red de referencia (familia, colegio…) de intentar comprender qué es lo que está pasando.

Para cualquier duda pónganse en contacto con María Bilbao, psicólogo en Bilbao.

Fuente: larioja.com

Enuresis nocturna

Enuresis nocturna
Enuresis nocturna – Diseñado por Freepik

La enuresis nocturna es una situación que a veces trae a familias a consulta. Consiste en no poder controlar la micción, y por tanto, hacerse pis de noche. No es lo mismo no poder hacerlo porque nunca se ha logrado antes (primaria) que cuando sí que se había logrado previamente (secundaria).

Para poder controlar la micción es necesario que el sistema nervioso esté preparado para hacerlo. En este sentido no todos los niños y niñas van al mismo ritmo. Las edades siempre son un poco aproximadas. No obstante, que se produzca una enuresis más allá de los 5 o 6 años sería algo a tener en cuenta. Especialmente sí es secundaria, es decir, que se logró controlar pero se ha perdido la capacidad.

Causas de la enuresis noctura

Las causas de la enuresis nocturna pueden ser variadas. Se hace necesario, por tanto, valorar cada caso en particular. Para ello hay que tener una serie de entrevistas con los padres, así como con el niño o niña. Algunas de la causas más habituales tienen que ver con una dificultad para crecer. En otras ocasiones tienen que ver con una resistencia a aceptar las normas establecidas.

En los casos en los que el control de esfínteres ya estaba instalado y se ha perdido, puede tener que ver con una situación que tenga al niño o niña muy movilizado. No son pocos los casos en los que la enuresis se produce después del nacimiento de un hermanito o hermanita. A veces estas situaciones se resuelven por sí mismas, siendo algo pasajero. Pero en otras ocasiones se instala la sintomatología y se hace necesaria ayuda externa.

Valorar la enuresis nocturna

En la mayoría de casos de enuresis, además de todo lo mencionado anteriormente, hay un pequeño placer. Este placer consiste en los cuidados proporcionados por los padres o figuras a su cargo. Normalmente los aitas y amas vienen, le cambian el pañal, le limpian… Además también los niños y niñas describen un cierto placer en la sensación de estar mojados. La dificultad surge cuando por un lado hay enuresis, pero por otro lado quieren comenzar a realizar actividades fuera de casa: ir a dormir donde amiguitos, ir a campamentos, etc.

Siempre que esta situación surge en la consulta, es necesario hacer una valoración. En función de la misma se irá decidiendo el tratamiento más apropiado.

Fuente: elpais.com