Cómo calmar a los hijos

Calmar a los hijos con el móvil o tablet
Diseñado por Freepik

Cómo calmar a los hijos es un dilema al que se enfrentan diariamente padres y madres. Es complicado atender las necesidades de los niños y niñas cuando tienen tiempo libre. Muchas veces nos encontramos con que se aburren y llaman nuestra atención. En estos tiempos además los adultos tenemos menos tiempo para poder estar con los niños.

Una de las maneras de calmarlos y entretenerlos, a la vez que padres y madres pueden hacer otras cosas, es dejarles el teléfono móvil o tablet. Esta costumbre no es muy recomendable.

El aburrimiento fomenta la creatividad

En primer lugar, tal y como he mencionado en muchas ocasiones, es importante el aburrimiento. El aburrimiento es una sensación desagradable que nos impulsa a hacer algo para calmarlo. En el caso de los niños, el aburrimiento es fundamental para fomentar su creatividad. De los domingos más aburridos del mundo han salido las mayores creaciones y descubrimientos de muchos niños y niñas. Si se soluciona el aburrimiento poniendo videos, esto no requiere de ningún trabajo mental. Es una actividad más de tipo pasivo.

Por otra parte es muy importante el valor de la palabra. En muchas ocasiones se utilizan estos dispositivos para calmar, sin darnos cuenta de la cantidad de imágenes a las que quedan expuestos los niños y niñas. No se trata de que no deban ver películas o series infantiles. Pero sí es fundamental la presencia de un adulto para dar forma a aquello que ven y que no entienden. Alguien que explique lo que está pasando, que lo conecte con cuestiones de la realidad conocida para el niño o niña.

Y por último, no podemos olvidarnos de la necesidad para los niños y niñas de una cierta interacción social.

Es evidente que la sociedad actual impone ritmos de vida frenéticos, donde no hay tiempo para todo. Sin embargo, para los hijos e hijas es importante pasar tiempo de calidad con sus padres u otros adultos. Es a través de estas interacciones como lograrán dar sentido al mundo, y poder desarrollar otras relaciones en el futuro.

Fuente: moreliactiva.com

Niños, aburrimiento y creatividad

Aburrimiento en niños
FreeImages.com/Sally bradshaw

En esta noticia nos muestran la importancia que tiene el aburrimiento en los niños y niñas para favorecer la creatividad.

En los últimos tiempos estamos acostumbrados a que todo suceda rápido. De una actividad pasamos a otra sin pararnos a pensar, a sentir, a aburrirnos. Como se menciona en otros artículos en la actualidad no hay tiempo ni espacio para el vacío. Todo debe ser llenado rápidamente por algo nuevo y diferente. Es esta la sociedad de consumo. Para evitar el vacío, la soledad, la incertidumbre… nos llenamos con cantidad de estímulos cambiantes. La tecnología ayuda a esto, ya que el acceso a internet permanece estar constantemente estimulado. Siempre hay algo que mirar o hacer.

Tolerar el aburrimiento

En este contexto, adultos y niños no estamos acostumbrados a sentir aburrimiento. Sin embargo, en este artículo nos muestran como tan sólo desde el aburrimiento surge la creatividad. Solamente cuando un niño no tiene nada que hacer buscará la manera de entretenerse. Pero es necesario que los padres y madres toleren la posibilidad de que su hijo o hija se aburra. Esto es lo más difícil. Inmersos en esta vorágine de actividad y estímulos, parece inadmisible que un niño se aburra.

En realidad los niños tienen esa capacidad para crear. Solamente hay que permitírselo. Esto favorecerá la creatividad, la flexibilidad, y la sensación de ser capaces de hacer cosas por ellos mismos. Cuando los niños y niñas tienen todas sus actividades programadas se pierde esta posibilidad de creación.

Esta actitud de los padres favorable al aburrimiento y autonomía de los hijos no debe confundirse con que los niños y niñas no puedan hacer esto mismo con los padres. Hay que favorecerlo. Preguntarles a ver qué se les ocurre hacer, ayudarles a pensar por sí mismos. Y disfrutar de sus creaciones, que siempre serán mucho más satisfactorias que algo que les venga dado.

Fuente: elmundo.es