Adolescentes y confinamiento

Los adolescentes han sido uno de los colectivos más olvidados durante el confinamiento. Los menores de 14 a 18 años han estado en tierra de nadie durante mucho tiempo. Cuando los niños pudieron salir en compañía de adultos; y los adultos podían salir para realizar ciertas actividades… nadie sabía qué pasaba con los adolescentes. La adolescencia a veces es un poco eso, estar en tierra de nadie, a medio camino entre la infancia y la vida adulta.

Diferentes circunstancias

A lo largo del confinamiento ha habido respuestas de todo tipo por parte de los adolescentes. Indudablemente en esto tiene que ver las circunstancias de cada casa. No es lo mismo ser hijo único que vivir en una casa con más hermanos. No es igual vivir con la familia que vivir en un Hogar de protección de menores. Tampoco es lo mismo convivir con una familia que más o menos tiene buena relaciones entre los miembros, que convivir con un padre o madre con discusiones continuas. Y así nos encontraríamos tantas circunstancias como personas.

Tranquilidad

En general, podríamos decir que ha habido adolescentes que han llevado sin excesivo sufrimiento este confinamiento. Acompañados de la tecnología durante muchas horas, encerrados en sus habitaciones… No podemos olvidar que para los adolescentes, su red más importante en este periodo vital, son sus iguales. Puede ocurrir que al no tener que enfrentarse a ningún tipo de conflicto o de toma de decisiones entre ellos y sus iguales… hayan podido estar tranquilos.

Angustia

Pero precisamente por el mismo motivo, ha habido muchos y muchas adolescentes que han estado con angustia durante estas semanas de confinamiento. Encerrados en sus casas, sin poder tocarse y compartir con sus iguales, la ansiedad ha ido en aumento. No han podido estar con sus iguales, tan importantes para ellos en esta etapa, teniendo que compartir 24 horas al día con aquellas personas con las que en este momento vital se tienen que pelear (padres y madres).

Todo esto unido a que legalmente han estado, como decíamos antes, en tierra de nadie. Habrá que estar atentos ahora a las consecuencias que ha podido tener para ellos.

Para cualquier consulta sobre este tema, pónganse en contacto a través de este formulario o a través del teléfono 653.724.653 con María Bilbao, psicólogo en Bilbao. Se pueden realizar sesiones presenciales, o también a través de videoconferencia.

Tristeza y ansiedad en tiempos del coronavirus

Ansiedad y depresión
Foto de Casa creado por freepik – www.freepik.es

La situación actual derivada del COVID-19 ha hecho que la mayor parte de las personas sientan ansiedad en mayor o menor medida. Tal y como plantean en esta noticia aquí enlazada, un gran número de personas está sufriendo síntomas de ansiedad o depresión actualmente.

Diferencias individuales

Estamos viviendo unas circunstancias llenas de incertidumbre, donde todo lo que dábamos por seguro ha tambaleado: relaciones sociales, empleo, ocio, economía, etc. Cada persona está viviendo esta situación en función de sus circunstancias particulares (tamaño y ubicación de la vivienda, personas con las que se conviva, situación económica y laboral…). No obstante, hay que hacer uso también de recursos mentales para poder sobrellevar mejor esta época de urgencia en la que nos encontramos.

A lo largo de este confinamiento los altibajos emocionales son esperables. También lo es la ansiedad, ya que la ansiedad es la respuesta ante una situación de emergencia (o futura emergencia). Así mismo puede ser esperable un sentimiento de tristeza derivado de todo lo anterior.

Necesidad de ayuda

Sin embargo, para algunas personas todos estos sentimientos están siendo difícilmente manejables con sus recursos mentales. La ansiedad, por ejemplo, se puede manifestar con los síntomas típicos de angustia (sensación de alterta constante, o ataques de pánico). Así mismo, la tristeza puede tener tal peso en nosotros que sintamos que no podemos más. Otra posibilidad es haber comenzado a tener obsesiones (ideas que sentimos que inundan la conciencia y no nos podemos quitar de la cabeza) o compulsiones (impulso de hacer un acto, para intentar calmar muchas veces la ansiedad derivada de una obsesión). En tales circunstancias, puede ser necesario consultar con un profesional que nos ayude a encontrar nuestras herramientas para poder sentirnos mejor.

Para cualquier duda, pueden ponerse en contacto a través de este formulario o a través del teléfono móvil (653.724.653) con la psicólogo María Bilbao.

12