Tristeza infantil

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Los niños y las niñas pueden sufrir. Hace décadas se consideraba que los más pequeños de la casa, por ser tan pequeños, no se enteraban de nada. Hoy en día padres y padres son conscientes de que esto no es así. No obstante, todavía asusta mucho pensar que puedan estar tristes.

Manifestaciones de la tristeza infantil

Además de lo que nos puede costar asumir que un niño o niña esté sufriendo, a veces resulta difícil darse cuenta de que esto esté sucediendo. La tristeza de los pequeños no se pone de manifiesto igual que en los adultos. Hay muchos niños que ni siquiera pueden expresar, ante una pregunta directa, que están tristes.

Algo que puede suceder, y que facilita bastante la identificación para los padres, es ver que el pequeño no tiene ganas de hacer nada. Sabemos que los niños son pura energía, y cuando vemos a algún niño o niña que nunca quiere hacer cosas…. podemos pensar que algo está sucediendo.

Pero las situaciónes más difíciles de reconocer son, curiosamente, las más habituales: niños y niñas muy enfadados, o demasiado alegres.

Enfado y tristeza son dos caras de la misma moneda. Y en no pocas ocasiones, detrás de un niño o niña que se enfada constantemente… hay tristeza. Si nos paramos a pensar todos tenemos experiencias en las que estamos muy enfadados, y detrás se oculta una tristeza por algo que nos está ocurriendo.

Así mismo, en otras ocasiones los pequeños de la casa se muestran alegres siempre, parece que nada les afecta. Son niños o niñas que ante situaciones de frustración pueden actuar como si nada les sucediera. Obviamente esto no es algo que los menores hagan conscientemente, sino que como todos los seres humanos, se defienden del dolor de la mejor manera que pueden.

Qué podemos hacer

Si sospechamos que nuestro hijo o hija está triste y que puede necesitar ayuda. lo mejor sería ponerse en contacto con un profesional. En la consulta se valorará qué es lo que puede estar sucediendo, y si es necesario apoyar al niño o niña (y en muchas ocasiones a padres y madres) a gestionar mejor dicha situación o la familia cuenta con recursos para gestionarlo por sí mismos.

Para cualquier duda sobre éste u otros temas, pónganse en contacto con María Bilbao, psicóloga en Bilbao.

A veces no se puede con todo

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A veces no se puede con todo, y necesitamos ayuda. Quizá estaría bien poder decir esta frase en alto. Actualmente vivimos en una sociedad en la que aparentemente deberíamos poder con todo, y no es así.

Sociedad actual

Se ha ido creando poco a poco la idea de que podemos ser casi superhéroes. Trabajar, hacer las tareas de la casa, criar de los hijos e hijas, disfrutar del tiempo libre haciendo un montón de actividades fascinantes y tener buena cara. Y sobre todo, hacer frente a las adversidades y aprender de ellas.

Pero la realidad de los seres humanos dista mucho de esta situación. Apenas llegamos a una pequeña parte de lo que nos proponemos. Y en muchas ocasiones hay personas que sufren de ansiedad por no llegar a hacer todo lo que sienten que deberían hacer. No obstante, todos vivimos con una cierta ansiedad diariamente. En algunas ocasiones hay que bajar el nivel de autoexigencia (que también está relacionada con la exigencia social, que cada uno la hacemos nuestra de una determinada manera).

Sin embargo, hay ocasiones en las que sentimos que no podemos con todo, y que necesitamos ayuda.

¿Cuándo acudir a consulta?

En general podríamos decir que si alguien tiene una sensación de estar mal desde hace un tiempo prolongado, podría ser conveniente consultar con un profesional. Por “estar mal” entenderíamos diferentes situaciones: tristeza de larga duración; miedos que entorpecen la vida; ansiedad excesiva (ataques de ansiedad) o prolongada; pensamientos que no logramos quitarnos de la cabeza por mucho que lo intentemos; sentimiento de no haber superado una pérdida; etc.

Por supuesto habría que explorar cada caso particular para saber si una ayuda psicoterapéutica sería beneficiosa, pero ante la duda es mejor hacer una consulta y valorar. Cuando se acude donde un profesional de la psicología, lo primero que hará será una valoración de la situación, y posteriormente una propuesta (o no, si no se cree conveniente) de tratamiento.

Se pueden poner en contacto a través de este formulario con María Bilbao, psicólogo en Bilbao.

Qué decir en el duelo

Qué decir en el duelo

En esta noticia tan interesante, nos hablan de qué decir en el duelo. Tan importante como saber qué decir es saber qué no decir.

Sentimientos en el duelo

La persona que está en duelo tiene un sentimiento fundamentalmente de tristeza. No obstante, puede haber otros sentimientos a la vez: enfado, sensación de liberación, culpa… Todos estos sentimientos pueden estar a la vez o ir cambiando poco a poco. Kübler – Ross habló de las fases del duelo (negación, ira, negociación, depresión y aceptación). Sin embargo, se puede sentir todo esto a la vez en un mismo día cuando se ha perdido a un ser querido.

Cuando alguien tiene una pérdida tan importante necesita sentir que se le acompaña. No es necesario decir nada. Las frases que muchas veces se usan para intentar consolar a la persona que está sufriendo no sirven. Posiblemente es más útil abrazar o intentar estar cerca físicamente de la persona a la que intentamos ayudar, que intentar decir algo que no tenga sentido.

El duelo es un proceso de adaptación a una pérdida. Consiste en un trabajo de poder ir dejando de invertir energía en aquello que hemos perdido, para poder invertir dicha energía, posteriormente, en otra cosa. Dicho trabajo lleva un tiempo.

El duelo en la sociedad actual

La sociedad en la que vivimos, que da tanta importancia a la felicidad, y a la rapidez, dificulta poder hacer dicho trabajo de duelo. Hay que reponerse rápidamente para seguir produciendo. Según muchos contratos tenemos tres días para reponernos antes de volver a trabajar cuando ha fallecido un familiar. En esos días no da tiempo ni a realizar muchas veces los trámites necesarios (organización de funeral, solicitud de ciertos documentos…). Por no hablar de reponerse emocionalmente. Hay una tendencia a que los rituales, así mismo, sean lo más rápidos y aséptico posibles. No queremos sentir nada y queremos que dicha situación pase cuanto antes. Aunque así lo logremos… el duelo llega después. Vivir el día a día con la pérdida.

A veces se confunde tener tristeza por estar en duelo con la necesidad de acudir al psicólogo por tener una depresión. Puede venir bien un espacio donde poder expresar y elaborar todas las emociones que aparecen en el duelo. Pero es normal sentirse triste.

Para cualquier duda sobre este tema pueden ponerse en contacto con María Bilbao, psicólogo en Bilbao.

Fuente: elpais.com

Maternidad y paternidad

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El ejercicio de la maternidad y la paternidad, desgraciadamente, no viene con un manual de instrucciones. Muchas madres y padres a veces se ven desbordados ante la incertidumbre. ¿Qué tengo que hacer? ¿Estoy haciéndolo bien? ¿Le hago caso a mi madre en esto que me dice si mi amiga me está diciendo que haga lo contrario? En la era de la información y las redes sociales estas dudas de multiplican, porque hay una teoría diferente en cada página web.

Algunas cuestiones de la crianza

Una cuestión fundamental de la crianza es tener en cuenta que los niños y las niñas conocen el mundo a través de sus padres. No se pueden plantear otra realidad hasta muchos años más tarde. Esto quiere decir que cuando madres y padres, en ocasiones, hacen determinadas cosas pensando en que el niño o niña ya querrá cambiar en algún momento… esto no tiene por qué pasar.

Un ejemplo de esto podría ser el comienzo de andar de los niños. Son sus padres y madres los que en un momento determinado sueltan la mano al niño. Si no lo hacen ellos, el niño o niña no tiene por qué hacerlo. Tal vez cuando sea mayor y pueda darse cuenta de que todos sus amigos andan sin agarrarse a la mano de nadie… la criatura lo intente. Como este ejemplo sucede con muchos ejemplos del crecimiento. La retirada del pañal es otro ejemplo. Si los adultos no hacen intentos de retirar el pañal (por miedo, desconfianza o lo que fuera)… ¿por qué el niño o niña se lo va a quitar?

Niños y niñas construyen una idea del mundo en función de lo que se les transmite en casa. Sobre todo en los primeros años de vida. Ya vendrá otras edades en las que empiecen a cuestionar lo que pasa en casa. Primero diciendo que la profesora tiene razón en todo lo que dice, en la Primaria; y más adelante siguiendo las enseñanzas de algún youtuber de moda o a alguno de sus iguales, porque su padre o madre “no tiene ni idea”, en la Secundaria.

Etapas

Tal y como se deduce del párrafo anterior, otro aspecto importante de la crianza es irse adaptando a las diferentes etapas de los hijos. Lo que nos sirve un tiempo nos deja de servir de repente. Y esto hace que nos sintamos perdidos.

A lo largo de toda la vida de hijos e hijas pueden surgir diferentes complicaciones. La mayoría de ellas se resolverán por sí mismas, o padres y madres lograrán reconducir la situación. En otras ocasiones, no obstante, puede ser necesario pedir ayuda externa.

Para cualquier duda en esta línea, pueden consultar a través del Formulario de contacto con María Bilbao, psicólogo infantil y de adolescentes en Bilbao.

Cómo hablar de emociones con niños

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En esta noticia nos hablan de la importancia de poder ayudar a los niños y niñas tanto a expresar sus emociones como a metabolizarlas. Esta es siempre una tarea complicada para padres y madres. Y como en todos los aspectos de la crianza… no hay recetas  mágicas. Poder compartir con otros padres y madres cómo lo hacen ellos puede ayudar, pero a veces lo que sirve para un pequeño no sirve para otro.

Las emociones hay que crearlas

Esta idea es importante. Cuando los niños y niñas son bebés, lo que tienen son sensaciones. Sienten cosas que no saben lo que son. Son los padres y las madres los encargados de poner palabras a aquello que están sintiendo sus pequeños. Esto es algo que suelen realizar las madres sin siquiera darse cuenta. Por ejemplo, una madre ve que su bebé está molesto. La madre no sabe lo que le pasa al pequeño. Sin embargo, algo de su intuición le dice que quizá le duela la tripa. La mamá puede que le diga algo así como “tranquilo, te duele la tripita, se va a pasar….”. De esta forma, sin siquiera haberlo planificado, estará poniendo nombre a una sensación corporal que el bebé desconocía. Es posible que no haya acertado y en realidad fuera que el bebé tenía sueño, pero no pasa nada. Lo verdaderamente útil es haberle dado un significado, con palabras, a algo que el bebé solamente notaba en el cuerpo. Sabemos que los niños y las niñas entienden el lenguaje mucho antes de que sean capaces de hablar. Por tanto, aunque no haya respuesta por parte del bebé, es muy necesario hacer este ejercicio de poder poner en palabras las razones de las posibles sensaciones corporales.

La emoción viene después. Y para crearla, habría que hacer exactamente lo mismo, es decir, nombrarla. Algo así como: “te duele la tripita porque estás un poco nerviosa”. De esta forma iremos creando una especie de tejido emocional en nuestros hijos e hijas. Donde solo había sensaciones, ahora hay palabras. Esto da un sentido, y les deja menos solos.

 

Depende de la edad

Lo que acabamos de explicar no sirve en todo momento de la vida. Difícilmente podremos decirle a un adolescente algo como lo planteado antes. Seguramente nos diría que no tenemos ni idea de lo que piensa y lo que siente. Pero todo el trabajo que hayamos hecho en la infancia de los niños y niñas, creando este tejido de emociones, le servirá al adolescente cuando llegue todo el empuje hormonal y se sienta perdido. De esta forma tendrá algo a lo que irse agarrando.

Para cualquier duda con respecto a esta temática u otras, pónganse en contacto a través del formulario con María Bilbao, psicólogo en Bilbao.

Fuente: hola.com

 

Adolescencia actual

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En esta noticia nos hablan de la adolescencia actual. En la actualidad los y las adolescentes están pegados todo el día a la pantalla del smartphone / tablet / ordenador. Sin embargo, aunque las formas vayan cambiado, en realidad las dificultades y los retos de los adolescentes son siempre los mismos.

Qué retos hay en la adolescencia

  • Comenzar una relación con los padres diferente. Durante la infancia se considera que los padres y las madres son los mejores del mundo. “Mi mamá es la mejor” es una frase que se repite en patios de escuela, dibujos regalados a las mamás, etc. En la adolescencia a esto se le da la vuelta. Para poder encontrar una manera de ser propia, los y las adolescentes rechazan frontalmente todo aquello que tenga que ver con sus mayores. Es importante que padres y madres sobrevivan a esto. Será una etapa (larga), pero pasará. Y es necesario encontrar el punto medio entre dejarles cierta libertad pero manteniéndose cerca. Cualquier padre o madre sabe mucho de esto: “si le dejo a su aire… no le hago caso; y si me acerco y le pregunto qué tal está me dice que le agobio”.
  • Encontrar una identidad propia: Este punto está relacionado con el anterior. Cuando son pequeños, los niños y niñas suelen querer ser como sus padres. En esta época buscarán otros modelos, en muchas ocasiones muy alejados precisamente de lo que sus padres representan. Esto también es un proceso que tiene idas y venidas. No es raro encontrar adolescentes que a lo largo de varios años cambian de estilo en numerosas ocasiones. Están probando y buscando. Ellos se agotan, y sus padres y madres también, que ven como quieren cambiar estilo de vestir, decoración de su habitación, etc, cada dos por tres.
  • Armar una red social: Durante la adolescencia las amistades son lo más importante. Son sagradas. Y cualquier dificultad vivida en este sentido es muy dolorosa. Los adolescentes están haciendo el proceso de separarse de sus padres, y pensando en el futuro. No es de extrañar que aparezca un temor a la soledad muy importante, y por tanto una necesidad enorme de compañía de sus iguales.
  • Aceptar y acomodarse al cuerpo que está cambiando: Los cambios corporales son difíciles de gestionar para los adolescentes. Sienten que el cuerpo es incontrolable. Y de verdad que en algunas cosas lo es: ponerse rojos, menstruación, acné… Esta es una tarea muy complicada de realizar. Y que además está en relación con todo lo anterior.

Qué deben hacer padres y madres

Fundamentalmente… sobrevivir. Es importante que puedan tolerar ser detestables para sus hijos e hijas una temporada. Pasará. Deben estar ahí, sin derrumbarse. Va a ser una etapa complicada, pero una etapa. Y en la medida que se les pueda acompañar de la mejor manera posible tanto a padres como a hijos… la adolescencia irá mejor.

 

Posibles dificultades extra

Con todos estos retos, es normal que en ocasiones aparezcan dificultades. Pero para algunos adolescentes la adolescencia es especialmente complicada. Pueden mostrar su sufrimiento interno de diferentes maneras. Podríamos resumirlas en dos: los repliegues (no salir, no hablar… de corte más depresivo) y las actuaciones (meterse en líos, etc). En cualquiera de los casos habría que intentar entender qué está pasando para poder ofrecer la ayuda necesaria.

Sobre esta o cualquier otra cuestión no duden en ponerse en contacto a través del formulario o por teléfono, con María Bilbao, psicólogo en Bilbao.

Fuente: heraldo.es

Ocultar la depresión

Depresión. Foto de mujer creado por rawpixel.com – www.freepik.es

Ocultar la depresión, ¿un logro? ¿o una trampa?

En esta noticia tan interesante nos hablan de un fenómeno que suele verse en aquellas personas que sufren depresión. Muchas de estas personas sienten que deben ocultar su estado de ánimo. Algunos profesionales le han puesto nombre a dicho fenómeno, llamándole “depresión sonriente”. Más allá de la terminología, es verdad que en consulta atendemos a personas que se han sentido mal durante mucho tiempo, y han necesitado ocultarlo.

¿Por qué ocultar la depresión?

Hay una frase que en ocasiones decimos de broma cuando alguien nos pregunta a ver qué tal estamos. “Bien, ¿o te cuento la verdad?”. A pesar de que es una broma, dicha frase esconde una verdad. Y es que todos sentimos que molestamos a los demás cuando les contamos nuestros problemas. En parte tenemos razón en pensar eso, porque cuando tenemos la experiencia de que alguien nos cuente su sufrimiento… nos damos cuenta de lo difícil que es escucharlo.

Pero además muchas personas, por su rol profesional o personal, consideran que no se pueden permitir mostrar su tristeza. Especialmente si otras personas dependen de ellos. En la noticia plantean el caso tan terriblemente doloroso de las mamás con depresión postparto. Sienten que no pueden expresar lo que verdaderamente sienten porque nadie les va a entender. Razón no les falta ya que alrededor de la maternidad hay demasiada idealización y poca posibilidad de compartir las cuestiones más complejas.

¿Qué hacer si nos sentimos tristes?

Es importante poder distinguir la tristeza de la depresión. No es lo mismo. Tristes nos podemos sentir una temporada, un día, un rato… sin considerarse que estamos deprimidos. No obstante a veces se banaliza el concepto depresión cuando muchas personas que tan solo tienen un par de días de tristeza dicen que están deprimidos. Normalmente lo que distingue una cosa de la otra suele ser la intensidad de los síntomas, así como la duración de los mismos.

Los síntomas clásicos de la depresión serían la sensación de vacío, culpa, tristeza, así como la falta de interés y energía (hasta para los actos más cotidianos en el extremo). Normalmente la depresión tiene que ver con pérdidas de algún tipo: de personas, proyectos, amor propio…

Sería conveniente consultar ante estos síntomas, a fin de poder evaluar mejor la situación y decidir el apoyo más adecuado.

Para cualquier duda pónganse en contacto a través del teléfono o de este formulario, con María Bilbao, psicólogo en Bilbao.

Fuente: elpais.com

 

 

Ansiedad y angustia

Foto de negocios creado por katemangostar – www.freepik.es

 

Ansiedad y angustia son dos términos muy relacionados, pero que no quieren decir lo mismo. Cuando hablamos de ansiedad nos referimos a la respuesta ante una situación de emergencia actual o futura. Sentir ansiedad, por tanto, sería adaptativo, porque nos prepara para la acción. Sin embargo, se convierte en algo que no es adaptativo cuando en realidad no hay dicha emergencia. La angustia consiste en las manifestaciones fisiológicas de la ansiedad. Tal y como exponen en esta noticia, la ansiedad nos protege, salvo cuando no existe dicho peligro.

Los síntomas físicos de la ansiedad (sensación de angustia)

  • Palpitaciones en el corazón.
  • Sensación de necesidad de orinar.
  • Mareos y/o náuseas.
  • Sensación de tener diarrea.
  • Temblor.
  • Dificultad para respirar.

En ocasiones, todos o parte de estos síntomas aparecen en lo que conocemos como crisis de ansiedad o ataque de pánico. Normalmente las personas que acuden a consulta por haber tenido uno o más ataques de pánico se sorprenden de que tuvieron dicho ataque en un momento de calma. Esto es lo habitual. La sensación es terrible para los que lo han vivido. Hay dificulta para respirar, dolor en el pecho… por lo que normalmente la persona piensa que está teniendo un paro cardíaco. Así mismo suele ir acompañado del pensamiento de que la muerte es inminente. Normalmente suelen finalizar con una sensación de agotamiento y de frío. Algo relativamente habitual es que un ataque de pánico sea el inicio de una época de ansiedad constante.

Causas

Encontrar las causas de la ansiedad es algo importante en un posible tratamiento. Es importante entender que la causa de la ansiedad no suele ser única. Normalmente hay diferentes factores que influyen en su aparición. En ocasiones la persona que acude a consulta tiene una idea de qué puede estar provocando su ansiedad. No obstante, es posible que haya más causas además de la que la persona es consciente.

Para cualquier información sobre este tema, no duden en ponerse en contacto con María Bilbao, psicólogo en Bilbao.

Fuente: elmundo.es

 

 

Niñas, niños, y nuevas tecnologías

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Los niños y niñas actuales nacen de la mano de las nuevas tecnologías. Si bien los adultos nos hemos tenido que adaptar al uso de tablets, smartphones y demás dispositivos… no así los peques de la casa. Llama la atención ver a niños de prácticamente un año de edad manejando el smartphone con soltura. Cierto es que los gestos para pasar de foto o de pantalla son intuitivos. No obstante, que los niños y niñas lo sepan usar no quiere decir que sea positivo para ellos.

Pantallas y ¿tranquilidad?

Padres y madres usan habitualmente las pantallas para tranquilizar a hijos e hijas. En muchas ocasiones parece que ayudan a que coman tranquilos. O a que no den guerra cuando estamos en un sitio donde se requiere cierto silencio. O a que no llamen de manera constante nuestra atención cuando no podemos atenderles porque estamos ocupados. Es cierto que cuando a un peque se le deja una pantalla con un capítulo de su serie favorita, parece que se calma. Pero… ¿se calma realmente?

Cuando los niños muy pequeños tienen delante una pantalla con imágenes con sonido y movimiento (una serie, una película)… no entienden por sí mismos lo que están viendo. Lo único que reciben son estímulos a los que todavía no pueden dar forma adecuadamente. En muchas ocasiones son estímulos que van muy rápido, con sonidos también cambiantes, que no logran comprender. No están todavía preparados para eso. Por tanto, aunque puedan parecer que se quedan embelesados mirando la pantalla, y no molestan… en realidad están siendo bombardeados con numerosos estímulos que no pueden procesar. No es conveniente, por tanto, que menores de dos años usen dichos dispositivos a menudo.

Pantallas y compañía

Otra de las cuestiones fundamentales de que un niño o niña vea una serie es el poder compartirla. Sin embargo, en numerosas ocasiones los adultos usamos las pantallas para que los menores estén acompañados mientras hacemos alguna tarea. No se trata de culpabilizarse, pero sí de poder entender qué supone para un niño este tipo de situaciones.

Los niños y niñas, de lo que realmente disfrutan, es de ver aquello que les gusta acompañados del adulto de referencia. La figura del adulto en estas ocasiones tiene varias funciones. Una de ellas, muy importante, es la de poner en orden y dar sentido a lo que el menor está viendo. Los adultos explicamos qué está pasando en las series o películas que los niños ven. De hecho si nos sentamos con ellos, a veces nos hacen preguntas espontáneamente. Otra función sería la de compartir. Los niños y niñas deben compartir con sus mayores experiencias placenteras. Esto refuerza los vínculos y mejora sus emociones.

Y por otro lado, no podemos olvidar la función que hacen los padres y madres de control sobre los contenidos a los que están expuestos los menores con las nuevas tecnologías. A golpe de click, sin que nos demos cuenta y sin que ellos mismos quieran, niños y niñas acceden a contenidos inapropiados, que les impactan a edades muy tempranas.

Conclusiones

No se trata de demonizar las nuevas tecnologías. Simplemente de entender qué está en juego cuando un niño o niña está delante de una pantalla. De esta manera podremos mejorar su uso.

Para cualquier cuestión sobre este tema u otros, no duden en ponerse en contacto con María Bilbao, psicólogo infantil en Bilbao.

Fuente: elpais.com

 

Como ayudar en procesos de duelo

Foto de personas creado por bearfotos – www.freepik.es

Muchas veces nos preguntamos cómo ayudar a alguien en proceso de duelo. Esta es una pregunta interesante. ¿Es necesario un tratamiento específico?

La sociedad actual

La sociedad actual no permite estar triste. Tal y como nos recuerdan en esta noticia, si alguien se casa tiene 15 días de vacaciones. No obstante, tras un fallecimiento tan sólo nos corresponden tres. ¿Cómo es esto posible? Vivimos unos tiempos donde se nos permite disfrutar, todo debe ser placer y logro. Pero no podemos sufrir y dolernos, porque se paralizaría la producción. Seguramente haya algo de esto detrás, de lo que tiene que ver con la producción y la sociedad de consumo.

No obstante, el estar triste también tiene que ver con sentir que todo no se puede, que estamos condicionados. Y esto, precisamente en los tiempos que corren, no se tolera. La muerte nos recuerda que todo no es posible, que el placer es limitado. Los seres humanos necesitamos vivir sin pensar en la muerte constamente, o en las desgracias o posibles accidentes. Pero la muerte forma parte de la vida, y nos recuerda que hay límites.

Cómo ayudar

El proceso de duelo es un trabajo laborioso. Ya estemos hablando de duelo por fallecimiento o por cualquier tipo de pérdida. Como trabajo que es, requiere un tiempo. Y tal y como planteábamos, actualmente parece que no hay tiempo para esto. Por tanto, a veces se considera como patológica la tristeza propia del duelo.

Cualquier persona que haya sufrido una pérdida importante sabrá que no hay palabras de consuelo posibles. Lo que la persona que está en duelo necesita suele ser compañía y sensación de que el otro está disponible. Y el trabajo del duelo va a llevar un tiempo. Dicho trabajo consiste en poder ir desprendiendo la energía que teníamos puesta en lo que hemos perdido, y ponerla en otro lugar.

Efectivamente hay situaciones de duelo que pueden requerir ayuda terapéutica, porque no todas las pérdidas son iguales y no todas las personas tampoco. Pero hay que valorar cada situación en particular y no alarmarse porque tras una pérdida estemos tristes. ¿Cómo no estarlo?

Para cualquier duda relacionada con esta situación u otras, no duden en ponerse en contacto con María Bilbao, psicólogo en Bilbao.

Fuente: elmundo.es