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Muchas veces nos preguntamos cómo ayudar a alguien en proceso de duelo. Esta es una pregunta interesante. ¿Es necesario un tratamiento específico?

La sociedad actual

La sociedad actual no permite estar triste. Tal y como nos recuerdan en esta noticia, si alguien se casa tiene 15 días de vacaciones. No obstante, tras un fallecimiento tan sólo nos corresponden tres. ¿Cómo es esto posible? Vivimos unos tiempos donde se nos permite disfrutar, todo debe ser placer y logro. Pero no podemos sufrir y dolernos, porque se paralizaría la producción. Seguramente haya algo de esto detrás, de lo que tiene que ver con la producción y la sociedad de consumo.

No obstante, el estar triste también tiene que ver con sentir que todo no se puede, que estamos condicionados. Y esto, precisamente en los tiempos que corren, no se tolera. La muerte nos recuerda que todo no es posible, que el placer es limitado. Los seres humanos necesitamos vivir sin pensar en la muerte constamente, o en las desgracias o posibles accidentes. Pero la muerte forma parte de la vida, y nos recuerda que hay límites.

Cómo ayudar

El proceso de duelo es un trabajo laborioso. Ya estemos hablando de duelo por fallecimiento o por cualquier tipo de pérdida. Como trabajo que es, requiere un tiempo. Y tal y como planteábamos, actualmente parece que no hay tiempo para esto. Por tanto, a veces se considera como patológica la tristeza propia del duelo.

Cualquier persona que haya sufrido una pérdida importante sabrá que no hay palabras de consuelo posibles. Lo que la persona que está en duelo necesita suele ser compañía y sensación de que el otro está disponible. Y el trabajo del duelo va a llevar un tiempo. Dicho trabajo consiste en poder ir desprendiendo la energía que teníamos puesta en lo que hemos perdido, y ponerla en otro lugar.

Efectivamente hay situaciones de duelo que pueden requerir ayuda terapéutica, porque no todas las pérdidas son iguales y no todas las personas tampoco. Pero hay que valorar cada situación en particular y no alarmarse porque tras una pérdida estemos tristes. ¿Cómo no estarlo?

Para cualquier duda relacionada con esta situación u otras, no duden en ponerse en contacto con María Bilbao, psicólogo en Bilbao.

Fuente: elmundo.es